FUL . Intervento del compagno Severino Menéndez, miembro de la Coordinación Estatal de los CUO

16 giugno 2014 di

Estimados y estimadas camaradas del Fronte Unitario dei Lavoratori (FUL), desde la Coordinación Estatal de los Comités para la Unidad Obrera queremos trasladaros en nombre de todo nuestro activo militante un fraternal saludo de clase.

Lo hacemos desde la consciencia que en los tiempos que vivimos, cada vez que la clase obrera se articula y avanza, como estamos seguros que lo hará hoy en esta importante asamblea, se acerca un poco más el momento de  la victoria de los que todo lo producimos.

El momento histórico que nos toca vivir no es sencillo, y la articulación de la lucha obrera con carácter de clase se encuentra ante potentes enemigos.

Las acuciantes necesidades del Capitalismo para intentar mantener a toda costa, y en pleno apogeo de su crisis estructural, la tasa de ganancia, sumado a la renuncia paulatina al sindicalismo de clase por parte de las organizaciones históricas de la clase obrera nos sitúan ante un marco de lucha difícil y complejo.

Tras más de una década en la que el capitalismo conseguía la paz social logrando aplazar el estallido de su crisis estructural con una falsa apariencia de prosperidad y desarrollo sin límite obtenido mediante la creación de burbujas financieras, la realidad material se ha impuesto. Y hoy el capitalismo transita un camino que puede abocarle a su desaparición como sistema de producción si no logra una sobreexplotación de la fuerza de trabajo en muy breve plazo de tiempo equivalente a más de cincuenta veces el Producto Interior Bruto mundial. Este reto del capital sólo es posible con las recetas económicas y políticas que se llevan poniendo en marcha y que se basan en destrucción masiva de fuerzas productivas y aumento de la tasa de ganancia aún a costa de dejar el precio medio de la fuerza de trabajo por debajo de las necesidades de reproducción de la misma. O dicho de otra manera: al capitalismo no le queda otra forma de salir de su crisis estructural que no sea sobre la miseria de la clase obrera. A la vieja careta de aspecto amable del capitalismo se le ha roto la goma y su verdadero rostro aflora.

Este nuevo marco está enseñando a la clase obrera y los sectores populares una serie de dramáticas lecciones. Las condiciones laborales y de vida están siendo gravemente golpeadas por una burguesía y sus gobiernos de turno que, en un intento desesperado por transitar hacia un nuevo periodo de acumulación, no están dudando en arrasar con todos los derechos adquiridos por décadas de lucha obrera.

Agresiones que desvelan las falacias con las que el capitalismo pretendió presentarse como el modo de producción capaz de asegurar un futuro digno, próspero y estable también para la clase obrera; sobre la hipotética capacidad para hacer conciliables los intereses de las distintas clases sociales. Mentiras que al desmoronarse traen consigo el aumento de la miseria y de la explotación, y un brutal recorte de derechos, que constituyen la única recompensa con la cual los que dirigen el aparato económico y político del estado capitalista pagan a los trabajadores y trabajadoras, buena parte de los cuales fiaron ingenuamente su futuro a ese discurso, y que ahora sufren sus consecuencias en forma de dramática realidad.

Por que es cierto que se han ido sucediendo gobiernos con supuestas diferencias políticas, algunos que incluso dicen hablar en nombre de la izquierda, pero cuyos actos solo muestran que todos ellos son instrumentos diseñados para ir turnándose, a través de los procesos electorales, y en función de la coyuntura política y económica del momento, a salvaguardar los privilegios de una minoría explotadora. Buscando legitimar la explotación con todo este circo de la democracia burguesa.

En el Estado español los diferentes gobiernos de la burguesía han ido construyendo al margen de los trabajadores y trabajadoras, pero en su supuesto nombre y representación, una legalidad que permite dar cobertura a las exigencias imperiosas del capital. Se fueron sucediendo reformas de la legislación laboral que ahora se aplican bajo el paraguas de la sacrosanta legalidad burguesa.

Leyes que permiten el despido libre, el descuelgue salarial de los convenios e incluso la desaparición de los existentes… y cuya aplicación práctica hace que en el Estado español existan más de seis millones de personas en paro a la vez que las grandes industrias implantan incrementos de jornada y reducción de salarios y plantilla. Una realidad que se traduce en una pauperización constante de la clase obrera que ve como poco a poco decenas de miles de sus miembros van entrando en condiciones de miseria, habiendo sido expulsados de sus viviendas o teniendo que recurrir a comedores sociales.

Ante ello la clase obrera está en un momento de ebullición movilizadora. Se multiplican las huelgas, las concentraciones, los encierros. La clase obrera se moviliza contra los despidos disfrazados de Expedientes de Regulación de Empleo, contra la desaparición de convenios, contra la bajada de salarios, contra el cierre de explotaciones…, movilizaciones muy importantes que se están dando fundamentalmente en los sectores de la industria y que podrían servir para disputar en la calle lo que se firma en los pasillos de los palacios de la legalidad burguesa.

Desgraciadamente los sindicatos de todo tipo no están sabiendo estar a la altura de las circunstancias, siguen basando su acción sindical en luchas parciales, cuando no en formas claudicantes de gestión sindical burocratizada que han ido renunciando poco a poco al sindicalismo de clase sustituyéndolo por un sindicalismo de conciliación de clases.

Y es que la crisis capitalista también muestra el papel que las cúpulas de las organizaciones sindicales juegan en este escenario de crisis, cuando son cooptadas para la gestión del gobierno.

Años de sindicalismo de gestión basado en las migajas que saltaban de la mesa de las burbujas con las que el sistema de producción capitalista intentó frenar el avance de su crisis estructural disfrazan los nocivos resultados de una forma de hacer sindicalismo que si antes no servía ahora es ridículamente inservible. Aún así muchos trabajadores y trabajadoras pertenecientes fundamentalmente a grandes empresas ante el temor de enfrentarse a la realidad siguen manteniendo su confianza en la gestión sindical burocratizada de lo que consideran sus problemas individuales.

Ante esta realidad y fruto de la no aceptación, por parte de los elementos más conscientes de clase obrera de ese modelo de acción sindical, se han ido sucediendo expresiones de lucha opuestas a ese sindicalismo de pacto, renuncia y en ocasiones traición. Que con el tiempo han producido un movimiento sindical muy fraccionado y con enormes problemas de coordinación y capacidad de lucha.

Es en este marco donde surgen los Comités para la Unidad Obrera (CUO), un proyecto que aspira a la unidad de la clase obrera desde la base, para devolverle su máxima capacidad de decisión en la organización de la lucha por la conquista y la defensa de sus derechos. Un proyecto que pretende generar y llegar a consolidar estructuras de base, al margen de las siglas sindicales pero sin renunciar a ellas, de marcado carácter asambleario, donde los trabajadores y trabajadoras sean los verdaderos protagonistas de las luchas por sus intereses como clase.

Por ello los CUO somos un proyecto perfectamente compatible con la militancia en cualquier organización sindical, ya que no somos un sindicato, y no entramos en contradicción con el desarrollo de acciones sindicales de clase sean estas desarrolladas desde dentro o desde fuera de cualquier sigla sindical. Somos por lo tanto un proyecto de unidad desde la base para el ejercicio de la acción sindical de clase y no una nueva sigla sindical.

Los CUO somos por lo tanto un movimiento reivindicativo, unitario y de clase con vocación de masas, que llama al conjunto de los trabajadores y trabajadoras a organizarse en asambleas en sus empresas y polígonos, por que en las asambleas de carácter decisorio reside la soberanía de la clase obrera. Decimos por tanto que somos un movimiento democrático y participativo por que en el compromiso de los trabajadores y trabajadoras en la defensa de sus derechos se expresa el más alto nivel de democracia y también de independencia al obedecer exclusivamente a los intereses y necesidades de la clase obrera.

Pero también un movimiento militante en la acción sindical de clase y que tampoco olvida la imprescindible lucha por la igualdad real entre trabajadores y trabajadoras. Un movimiento sociopolítico que asume la defensa de todo aquello que nos afecta como clase en la perspectiva de la supresión del sistema de explotación capitalista y la construcción del Socialismo, y que hace del internacionalismo proletario un principio por que la lucha de la clase obrera no entiende de fronteras y los avances y retrocesos lo son para todos.

Y por eso hoy para los CUO era un deber, además de un placer, poder compartir con todos vosotros y vosotras este importante acto de la clase obrera italiana.

VIVA LA AMISTAD FRATERNA ENTRE LAS ORGANIZACIONES DE LA CLASE OBRERA MUNDIAL

VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA

VIVA LOS FUL

Apprezzati compagni e compagne del Fronte Unitario dei Lavoratori (FUL), dalla Coordinamento  Statale dei Comitati per l’Unità Operaia vogliamo portarvi in nome di tutto il nostro attivo militante un fraterno saluto di classe.

Lo facciamo consapevoli che nei tempi in cui viviamo, ogni volta che la classe operaia si articola e avanza, come siamo sicuri che lo farà oggi in questa importante assemblea, si avvicina un po’ di più il momento della vittoria di quelli che tutto produciamo.

Il momento storico che ci tocca vivere non è semplice e l’articolazione della lotta operaia con carattere di classe si incontra davanti a potenti nemici.

Gli assillanti bisogni del Capitalismo per trattare di mantenere ad ogni modo e in pieno apogeo della loro crisi strutturale il saggio di profitto, sommato alla lenta rinuncia al sindacalismo di classe da parte delle organizzazioni storiche della classe operaia, ci situano davanti ad una cornice di lotta difficile e complessa.

Dopo più di una decade nella quale il capitalismo conquistava la pace sociale riuscendo a posticipare lo scoppio di una crisi strutturale con una falsa apparenza di prosperità e sviluppo senza limiti, ottenuto mediante la creazione di bolle finanziarie, la realtà materiale si è imposta. Ed oggi il capitalismo percorre una strada che può portarle alla sua scomparsa come sistema di produzione, se non riuscirà a ottenere un sovrasfruttamento della forza lavoro in un lasso molto breve di tempo, equivalente a più di cinquanta volte il Prodotto Interno Lordo mondiale. Questa scommessa del capitale è soltanto possibile con le ricette economiche e politiche che si stanno mettendo in moto e che si basano sulla distruzione massiva delle forze produttive e l’aumento del saggio di profitto anche a costo di lasciare il prezzo medio della forza di lavoro al disotto delle necessità di riproduzione della stessa. Oppure detto in un altro modo: al capitalismo non li rimane altro modo di uscire dalla sua crisi strutturale che non sia sulla miseria della classe operaia. Alla vecchia maschera di aspetto amabile del capitalismo li si è rotto l’elastico ed il suo vero volto affiora.

Questa nuova cornice sta insegnando alla classe operaia ed ai settori popolari una serie di drammatiche lezioni. Le condizioni lavorali e di vita vengono colpite gravemente da una borghesia e i suoi governi di turno che, in un intento disperato per transitare verso un nuovo periodo di accumulazione, non dubitano in smantellare tutti i diritti acquisiti durante decade di lotta operaia.

Aggressioni che scoprono le menzogne con le quali il capitalismo pretende di  presentarsi come il modo di produzione capace di assicurare un futuro degno, prosperoso e stabile anche per la classe operaia; sulla ipotetica capacità di fare conciliabili gli interessi delle distinte classi sociali. Bugie che al franare portano con se l’aumento della miseria e dello sfruttamento e un bruttale taglio dei diritti, che costituiscono l’unica ricompensa con la quale quelli che dirigono l’apparato economico e politico dello stato capitalista pagano ai lavoratori e alle lavoratrici, buona parte dei quali confidarono ingenuamente il  loro futuro a questo discorso e che adesso soffrono le sue conseguenze in forma di drammatica realtà.

Perché è vero che si sono succeduti governi con supposte differenze politiche, alcuni che incluso dicono di parlare in nome della sinistra, ma i cui atti mostrano soltanto che tutti loro sono strumenti disegnati per riproporsi attraverso dei processi elettorali, e in funzione della congiuntura politica e economica del momento, per salvaguardare i privilegi di una minoranza sfruttatrice. Cercando di legittimare lo sfruttamento con tutto questo circo della democrazia borghese.

Nello Stato spagnolo i differenti governi della borghesia sono andati costruendo al margine dei lavoratori e delle lavoratrici, ma nel loro ipotetico nome e rappresentanza, una legalità che permette dare copertura alle esigenze imperiose del capitale. Si sono andate succedendo riforme della legislazione lavorale che adesso si applicano sotto l’ombrello della sacrosanta legalità borghese.

Leggi che permettono il licenziamento libero, il distacco salariale dai contratti collettivi ed incluso la scomparsa di quelli esistenti… e la cui applicazione pratica fa che nello Stato spagnolo esistano più di sei milioni di persone disoccupate allo stesso tempo che le grandi industrie instaurano incrementi di orari lavorativi e riduzioni di salari e di organico. Una realtà che si traduce in un impoverimento costante della classe operaia, che vede come poco a poco decine di migliaia dei loro membri stanno andando in condizioni di miseria, essendo stati espulsi dalle loro abitazioni o dovendo ricorrere a mense sociali.

Davanti a questo la classe operaia si trova in un momento di ebollizione mobilizzatrice. Si moltiplicano gli scioperi, le concertazioni, le occupazioni. La classe operaia si mobilita contro i licenziamenti travestiti da Casse Integrazioni, contro la scomparsa dei contratti collettivi, contro la riduzione dei salari, contro la chiusura di attività…, mobilizzazioni molto importanti che si stanno dando fondamentalmente nei settori industriali e che potrebbero servire per controbattere nella strada quello che si firma nei corridoi dei palazzi della legalità borghese.

Disgraziatamente i sindacati di ogni tipo non sanno stare all’altezza delle circostanze, continuano a basare la loro azione sindacale sulle lotte parziali, quando non in forme claudicanti di gestione sindacale burocratizzata, che sono andate rinunciando poco a poco al sindacalismo di classe sostituendolo con un sindacalismo di conciliazione di classi.

E anche la classe capitalista mostra la parte che le cupole delle organizzazioni sindacali giocano in questo scenario di crisi, quando sono cooptate per la gestione del governo.

Anni di sindacalismo di gestione, basato sulle briciole che cadevano dal tavolo delle bolle con le quali il sistema di produzione capitalista intentò frenare l’avanzata della loro crisi strutturale, travestono i novizi risultati di una forma di fare sindacalismo che se prima non serviva, adesso è ridicolamente inservibile. E comunque molti lavoratori e lavoratrici appartenenti fondamentalmente a grandi aziende davanti al timore di confrontarsi con la realtà continuano a mantenere la  loro fiducia nella gestione sindacale burocratizzata per quel che considerano i loro problemi individuali.

Davanti a questa realtà e frutto della non accettazione, da parte degli elementi più coscienti della classe operaia di questo modello di azione sindacale, si sono state succedendo espressioni di lotta opposte a questo sindacalismo di patto, rinuncia ed  in occasioni di tradimento, che con il tempo ha prodotto un movimento sindacalista molto frazionato e con enormi problemi di coordinamento e capacità di lotta.

E’ in questa cornice dove sorgono i Comitati per l’Unità Operaia (i CUO), un progetto che aspira all’unità della classe operaia dalla basse, per restituirle la sua massima capacità di decisione nell’organizzazione della lotta per la conquista e la difesa dei diritti. Un progetto che pretende generare e portare al consolidamento delle strutture di base, al margine delle sigle sindacali ma senza rinunciare a loro, di marcato carattere assembleare, dove i lavoratori e le lavoratrici siano i veri protagonisti delle lotte per i loro interessi come classe.

Per questo i CUO siamo un progetto perfettamente compatibile con la militanza in una qualsiasi organizzazione sindacale, poiché non siamo un sindacato e non entriamo in contraddizione con lo sviluppo di azioni sindacali di classe, siano queste sviluppate da dentro o dal di fuori di qualsiasi sigla sindacale. Siamo per tanto un progetto di unità dalla base per l’esercizio dell’azione sindacale di classe e non una nuova sigla sindacale.

I CUO siamo per tanto un movimento rivendicativo, unitario e di classe con vocazione di masse, che chiama all’insieme dei lavoratori e delle lavoratrici ad organizzarsi in assemblee nelle loro aziende e poligoni, perché nelle assemblee di carattere decisorio risiede la soberania della classe operaia. Diciamo per tanto che siamo un movimento democratico e partecipativo perché nel compromesso dei lavoratori e delle lavoratrici per la diffesa dei loro diritti si esprime il più alto livello di democrazia e anche di indipendenza all’obbedire esclusivamente agli interessi e alle necessità della classe operaia.

Ma è anche un movimento militante nell’azione sindacale di classe, che nemmeno dimentica l’imprescindibile lotta per l’uguaglianza reale tra lavoratori e lavoratrici. Un movimento sociopolitico che assume la diffesa di tutto quello che ci riguarda come classe nella prospettiva di sopprimere il sistema di sfruttamento capitalista e la costruzione del Socialismo, e che fa del internazionalismo proletario un principio per il quale la lotta della classe operaia non capisce di frontiere e gli avanzamenti e retrocessi sono per tutti.

E per questo oggi per i CUO era un dovere, oltre che un piacere, poter compartire con tutti voi questo importante atto della classe operaia italiana.

VIVA L’AMICIZIA FRATERNA TRA LE ORGANIZZAZIONI DELLA CLASSE OPERAIA MONDIALE.

VIVA LA LOTTA DELLA CLASSE OPERAIA

VIVA Il FUL

 

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